martes 27 de septiembre de 2011

El tiempo de las catástrofes

el tiempo de las catástrofes estaba 
muy lejos
y en el fondo de su sonrisa inmensa y dulce
no había sitio para los
abismos de la muerte ni las
vicisitudes mundanas
quizás por esa misma razón siempre
sonreía
al lado de esa luz espesa
con la que,
lo mismo se anuncian,
que se despiden, 
los días y las noches
las eternidades y los instantes
los leños inertes y los hombres sin dolor
el tiempo de las catástrofes estaba muy lejos
y su vientre estaba preñado del júbilo de un año nuevo
tal vez puedo ser en 1953 o en 1980,
da lo mismo,
lo cierto es que dentro de su vientre percutían aún
las doce campanadas
de ese año
en el que se dio cuenta de que ser madre  
esposa amante hija novia amiga prima bestia
era un sensación de agua tibia incapaz de ebullir
una gaveta llena de papeles sin pautar
y una esquina a la que  
debería ir
periódicamente
a esperar por  
alguien 
que pudiera pedirle perdón en nombre
del Walmart
y el vacío